La noche del 31 de agosto de 1997 se produjo uno de los accidentes de coche más polémicos de la historia. Un Mercedes-Benz S280 con matrícula 668LTV75 chocó cerca de las 00.23h a una velocidad de 190km/h aproximadamente contra la decimotercera columna del túnel de la Plaza del Alma (París), arrebatando la vida a tres de sus ocupantes: la princesa de gales Lady Di, DodiFayed y Henri Paul, el chófer. El único superviviente fue el guardaespaldas de Dodi. A día de hoy, todavía peritos judiciales, periodistas e investigadores buscan la verdad sobre el accidente de Lady Di.

Dos años después de su muerte, en 1999, un juez francés concluyó que la causa del accidente fue el consumo de alcohol y antidepresivos por parte del conductor que acabó perdiendo el control del coche al tratar de evadir a los paparazzi.

Veinte años después de su fallecimiento, la escritora Concha Calleja publica Diana, Réquiem por una mentira, una obra que recopila valiosa documentación acerca del fallecimiento de Lady Di. Algunos puntos que Concha destaca es el tiempo que le llevó a la ambulancia el traslado de Lady Di, herida gravemente pero viva, al hospital. En condiciones normales, el recorrido se realiza en siete minutos, pero por causas desconocidas, la ambulancia tardó hasta 45 minutos. No se le practicó ninguna autopsia, ya que se embalsamó su cuerpo para ser posteriormente incinerado, tratándose de algo fuera de lo común tras un accidente de tráfico. Concha también critica la investigación oficial donde en un principio se obvió la existencia de un Fiat Uno que impactó contra el Mercedes en el que viajaba Diana. Varios informes médicos desaparecieron, donde podría figurar el posible embarazo de la princesa del pueblo y de la importancia de saber quién es el padre: Dodi o su pareja anterior.

peritos especialistas buscan la verdad

 

Además, según cuenta la autora, era evidente que la princesa del pueblo temía por su seguridad. En una ocasión, tuvo que acudir a abogados ya que detectó  una avería sospechosa en los frenos de su vehículo. En una carta de su puño y letra, relataba “Esta etapa en mi vida es la más peligrosa… mi marido está planeando “un accidente” con mi coche. Una avería en los frenos y graves heridas en la cabeza, para así dejar camino libre”.

Henri Paul, chofer y jefe de seguridad que falleció en el accidente, estuvo en contacto esa misma tarde con los servicios secretos y según una investigación, se revelaron cantidades desorbitadas para su cargo en sus cuentas bancarias. Aquella noche, presuntamente debido a la presión mediática, el conductor tomo la decisión de modificar la ruta establecida, optando por el recorrido más largo. Un recorrido por la capital francesa en la que ninguna cámara de tráfico funcionó, asegura Concha.

Han pasado veinte años y la versión oficial defiende la tasa de alcohol del conductor. Mohamed Al Fayed, multimillonario egipcio y dueño de por aquel entonces de almacenes Harrod’s y padre de Dodi, invirtió más de tres millones de libras en peritos judiciales especialistas para que investigaran el suceso y descubrieran la verdad. Cabe destacar que gracias al trabajo de profesionales parece que aún no podemos dar por válida la versión oficial. Una verdad, que,hoy en día, no se reconoce con certeza.

 

 

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