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Una negligencia médica o mala praxis médica se produce cuando un profesional del sector sanitario (privado o público) no actúa con la diligencia que su puesto exige y por las prácticas que rigen su trabajo, la Lex Artis Médica. Se trata de un conjunto de prácticas generales médicas basadas en una actuación realizada con el cuidado objetivamente debido. Dentro del ámbito de aplicación, no entran las situaciones no conocidas o estudiadas por la ciencia o que resulten imprevisibles.

La jurisprudencia aplica el concepto de Lex Artis a actos de exploración médica, actos de diagnóstico y de tratamientos.

¿Qué se considera una negligencia médica?

Las lesiones físicas o psicológicas ante un error del personal sanitario se consideran una negligencia médica, que conlleva a la depuración de responsabilidades que pueden recaer sobre cualquier profesional del ámbito sanitario. Las causas más habituales de la mala praxis médica son:

  • Mal diagnóstico al paciente
  • Olvido de material quirúrgico durante intervenciones.
  • Errores quirúrgicos: operar en área equivocada, cirugía equivocada, perforación de órganos que no son objeto de la operación.
  • Mal seguimiento tras intervenciones.
  • Altas médicas prematuras o excesivamente tardías.
  • Protección insuficiente al paciente ante tratamientos agresivos.
  • Retraso en el tratamiento o tratamiento inadecuado ante una enfermedad.
  • Mala administración de la anestesia

¿Qué no se considera negligencia médica?

Existen también casos en que los perjuicios ocasionados al paciente no pueden ser atribuidos como negligencia médica. El médico no será el responsable si el paciente está bajo los efectos de un tratamiento médico y se produce un daño no previsto y que no haya sido por falta de conocimientos del personal.

Deberemos tener en cuenta la obligación de medios. Se trata de casos donde por motivos vitales, se prima la obligación de medios por encima de resultados, como en los casos de estética.

La omisión de pruebas exigibles en atención a la enfermedad que padezca el paciente y el diagnóstico que se presente de un error muy grave puede servir de base para declarar la negligencia médica por parte del personal sanitario.

La imprudencia médica y la impericia

Los tres conceptos suelen aparecer cuando se trata de una mala praxis médica, pero hay diferentes entre ellas.

La imprudencia médica se da cuando un profesional sanitario realiza una acción de forma temeraria poniendo así en peligro la vida o la recuperación de su paciente. Esta forma de actuar es previsible desde un punto de vista objetivo. Así pues, en este caso se puede estar perpetrando un delito, que es punible. Trabajar con un paciente hasta el agotamiento es una imprudencia médica que muchos internos y residentes han vivido por desgracia en alguna ocasión.

La impericia médica es una falta de pericia del profesional sanitario. Esto quiere decir que le falta sabiduría, habilidad o experiencia a la hora de actuar y ejecutar su profesión de acuerdo con el nivel estándar de la medicina en el tiempo y en el lugar en que se analiza. Esto puede perpetrar un prejuicio directo al paciente.

Pasos para seguir tras una negligencia médica

Debemos de tener en cuenta que existen dos grandes grupos: los públicos y privados. Ambos pueden cometer errores que supongan una negligencia médica, pero se reclaman de manera diferente.

Para la sanidad pública, el procedimiento a seguir es presentar una reclamación por responsabilidad patrimonial ante la administración sanitaria pertinente. Durante este proceso administrativo, se reclama a la administración la negligencia médica y las posibles indemnizaciones por daños y perjuicios. El plazo máximo para presentar este procedimiento es de un año desde que se causó la negligencia médica. En el caso en el que agrave una lesión o enfermedad, este plazo empieza a contar desde la fecha de cura o estabilización de la misma. Estos dos conceptos se producen cuando la víctima cuando el paciente recibe el alta ya que las lesiones provocadas están curadas o estabilizadas, pero que conforman una secuela de por vida.

Para la sanidad privada, el procedimiento a seguir es una demanda por responsabilidad civil contra la entidad causante ante la jurisdicción civil. El procedimiento se sigue ante los Tribunales de Justicia de lo Civil y el plazo oscila entre los 1 y 8 años. Comparte con la administración pública las fechas de cura o estabilización.

En ambos casos existe la posibilidad de acudir a la jurisdicción penal.

Para estos procedimientos, siempre se necesitará contar con los servicios de un perito médico especializado. Póngase en contacto con nosotros y cuéntenos su caso, buscaremos una solución beneficiosa.

Le recomendamos que rellene el formulario de contacto, un Consultor Pericial le llamará personalmente para facilitarle la información que precise y resolver sus dudas sin ningún tipo de compromiso:

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